|
Palabras
del diputado por Cerro Largo Gustavo Guarino La
Cámara de Diputados realizó un homenaje al dirigente comunista
Rodney Arismendi, quien falleciera en 1989. Transcribimos las
palabras del diputado Gustavo Guarino (EP-FA) quien, al igual que
Arismendi, es oriundo del departamento de Cerro Largo.
Arismendi, como hombre de su época, le toca vivir las diferentes etapas de la vida política del país en el pasado siglo y ser actor de primera línea. Realizó sus aportes a la creación de un vasto movimiento de la izquierda uruguaya, tanto desde el punto de vista teórico como de constructor de la organización, plasmando esos enfoques de la teoría en la práctica del movimiento obrero y su partido, el Partido Comunista de Uruguay. La riqueza de su pensamiento y su acción dejaron una profunda huella en lo que es hoy este amplio movimiento de las fuerzas progresistas. Para quienes, sobre el final de la década de los 60, provenientes del interior del país y de sectores sociales no vinculados al movimiento obrero, nos asomamos a la gran efervescencia que se vivía en el ámbito político e ideológico en el país y en el mundo, la predica de Arismendi y su Partido nos causa un fuerte impacto. Eran años difíciles pero de mucho cuestionamiento y búsqueda de alternativas para un mundo más justo, particularmente en nuestra golpeada América Latina. Eran los años de la consolidación de la Revolución Cubana con Fidel Castro a la cabeza. Eran los años de la imponente proyección de la prédica libertaria del Che Guevara. Eran los años de una dura pulseada entre la primera experiencia mundial por construir una alternativa al injusto mundo capitalista desde la experiencia soviética y el poder de los grandes imperios económicos que se resistían a ceder terreno. Era la época de la guerra fría y de una implacable lucha ideológica. Arismendi, un hombre de su época, influido fuertemente por lo que era la construcción del socialismo en la atrasada Unión Soviética, por las luchas de liberación nacional en el África profunda, en Asia y en Medio Oriente, supo también aplicar con frescura el marxismo como herramienta de interpretación de la realidad y crear teoría propia capaz de interpretar la realidad latinoamericana. Fue un profundo estudioso de la realidad económica y social de nuestra sociedad y supo desentrañar de la misma las profundas contradicciones que ya tenuemente se expresaban en el tejido de las clases sociales en el país. Tarea que no era fácil en la década de los 50, cuando, por la prosperidad del país, parecía que Uruguay escapaba de la realidad latinoamericana y que no había espacios para una prédica revolucionaria, para las ideas del marxismo y de las fuerzas del socialismo. En ese período genera una profusa obra teórica expresada en múltiples ensayos , libros publicados en el país y en el exterior, incorporando su pensamiento al debate internacional de las ideas. Junto con eso, fue un constructor de organizaciones, con hombres y mujeres capaces de plasmar en la realidad esas ideas. Así, lo podíamos ver en los más encumbrados debates ideológicos con destacados intelectuales del Uruguay, de América Latina y del mundo y también en la puerta de las fábricas ayudando a organizar una huelga o planteando desde este Parlamento la más encendida defensa de los intereses de la clase obrera y los trabajadores. Lo obsesionaba la idea de que el Partido Comunista y la izquierda en general se transformaran en lo que él llamaba una fuerza política real, armada con un amplio bagaje teórico, pero capaz de modificar la realidad del país a través de su accionar organizado. Fueron años de duro y difícil debate ideológico también dentro de las fuerzas de la izquierda, pero siempre lo enfrentó y nos enseñó que había que debatir con firmeza desde posiciones de principio y con un alto respeto por quienes optaban por otros caminos y, principalmente, por quienes ponían su pellejo detrás de sus ideas. Fue un creador dentro de la tradicional concepción marxista- leninista dominante en la izquierda internacional. Supo integrar el pensamiento innovador de Gramci en la interpretación de nuestras realidades. Y también el de Mariategui con las especificidades de nuestra América. Eso le permitió tender miles de lazos entre los más diversos sectores sociales; no fue casual que abrazaran la causa de su partido destacadísimos hombres y mujeres de la intelectualidad uruguaya, artistas, pintores, escritores, gente del mundo académico y científico, gente del canto popular y del teatro, que conformaron junto al cerno obrero del PCU una gran fuerza transformadora en la vida del país. Resulta abundante resaltar que Rodney Arismendi, desde la primera hora, estuvo siempre impulsando la unidad de las fuerzas de izquierda y progresistas del Uruguay; es por eso que el Frente Amplio lo tiene entre sus fundadores. Quienes siendo jóvenes veníamos desde el interior profundo, cargados con ansias de mayor justicia social para nuestro país y, en particular, para ese relegado interior rural, tuvimos la oportunidad y la suerte-diría yo- de encontrar en la amplitud de miras de Arismendi un camino de compromiso con los intereses populares. Muchas veces nos tocó analizar con él y con otros queridísimos compañeros, como Enrique Rodríguez, Samuel Beak y Lorenzo Goyeche, la necesidad de generar las más amplias alianzas políticas y sociales para poder incorporar a sectores del empresariado nacional, particularmente del campo , al proyecto de las fuerzas progresistas. Y siempre tuvimos en Arismendi una palabra de esclarecimiento y apoyo a la tarea. Tarea por demás difícil en aquellas épocas en que la izquierda tenía su accionar central en el ámbito capitalino. Sin embargo, ya nos alentaba a interpretar mejor la realidad agropecuaria y la influencia que dicho sector ejercía y ejerce sobre el resto de los ciudadanos que habitamos el interior del país. Su desaparición física no le permitió apreciar la maduración de muchas de las cosas que sembró y que hoy son realidades. A veces nos imaginamos con qué riqueza crítica y autocrítica estaría analizando los contradictorios hechos ocurridos en los últimos años, desde la caída del primer proyecto de construcción del socialismo en la URSS, los avatares de la Revolución Cubana, el Brasil de Lula y esa amplitud de fuerzas sociales que lo sostienen, así como el avance de nuestra fuerza política el EP-FA, hasta la terrible guerra de agresión que vive el mundo en estos días. Por último,
recordar que en abril de 1987 tuvimos el privilegio de tenerlo
casi una semana en nuestro Departamento. Como presagiando que no
retornaría, quiso pasar varios días recorriendo Cerro Largo; fue
a su Río Branco natal, se encontró con amigos y familiares,
luego en Melo recorrió los lugares donde vivió su juventud y se
reencontró con muchos amigos. Quienes lo acompañamos pudimos
apreciar su exquisita sensibilidad y el profundo humanismo de
aquel hombre, que era duro en el debate ideológico, en la
polémica parlamentaria, o en la lucha cuando le tocaba acompañar
las huelgas obreras y enfrentar la represión. Vaya entonces
nuestro reconocido homenaje a este grande de los Uruguayos.. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |